DESPEDIDA FINAL ¿por qué sentimos dolor en miembros amputados y qué hacer con esto?

Ayer en un comentario surgió la pregunta: ¿por qué se siente el dolor en una parte del cuerpo amputada? Lo interesante es que sí, muchas personas luego de perder algún pedazo (sorry :)) de su cuerpo siguen sintiendo la presencia clara de esta parte y, dependiendo de cada situaciòn particular, este fenómeno trae un montón de problemas al afectado. 

En sí, perder , por ejemplo, una pierna, es para deprimirse, pero cuando encima  la ausencia duele de manera literal, ya es para maldecir el mundo entero junto con los médicos y la evolución que no se preocupó por darnos las piezas adicionales en caso de perder las originales. 

Entonces, ¿qué pasa con la pierna cuando ya no està? Bueno, no sé exactamente qué se hace con los miembros amputados, quizás algunas personas las sepultan, pero yo sé que no se va por completo, se queda con nosotros, y nos guía desde el cielo. O desde el mundo invisible que nos rodea sin que demos cuenta. ¿Los estoy sorprendiendo?

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Lord Nelson

Pero justo así pensaba el famoso Lord Nelson quien perdió su brazo en la batalla, pero no dejo de sentirla por mucho tiempo. Justamente esta sensación usó el guapo almirante como un argumento para hablar de la inmortalidad del alma, ya que pensó que sentía el alma de su brazo, o algo así. 

Felizmente no vivimos en aquellas épocas, y sabemos que todo lo invisible, incluso las voces en nuestra cabeza que nos mandan a matar gente no son ni dioses, ni demonios, ni almas, sino las travesuras de nuestro cerebro que puede alterarse fácilmente. Aunque,  hay que ser justos, en caso de las piernas amputadas, la alteración es totalmente justificada. La corteza parietal donde se ubican las zonas (véase la imagen 2 y también este texto )

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Imagen 2

que procesan las señales corporales, no tiene cómo saber que la pierna ha sido cortada (arrancada, aplastada, comida por un tiburón), no está hecha para esto, es trabajo de la corteza asociativa la cual en este problema no ayuda a razonar.

La corteza sigue mandando las señales a la pierna, pero no tiene la respuesta correspondiente, de lo cual se hace la conclusión : la pierna está gravemente herida y tiene que doler para que al portador no se le ocurre a moverla (el dolor es la forma en la cual el cerebro obliga a mantener el miembro afectado en reposo). Así de fácil inicia el dolor en algunos de los casos. En otros casos el afectado puede sentir el picazón, o la parálisis de la pierna que ya no está (Ramachandran comenta que es el caso de las personas que tenían su miembro inmovilizado por un tiempo antes de la amputación). Eso es muy loco y podríamos decir, lo más leve de los tres casos citados, pero no, es más feo aún porque la pierna paralizada, es decir, el alma de la pierna paralizada (los científicos lo llaman fantom) puede ponerse en una posición incómoda, o dar la sensación de estar bajo una capa gruesa de cemento haciendo al afectado sufrir sobremanera.  En otras casos la pierna sigue en uso (esto más pasa con los brazos) haciendo diferentes movimientos. 

Una de las cosas más sorprendentes descubiertas al estudiar los casos de los miembros fantasmas era que su proyección corporal no se desaparecía, sino, se reubicaba en otro lugar menos esperado, pero muy predecible si vemos de nuevo el mapa cortical: las manos o dedos pasaban a la cara:).

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Dr. V. Ramachandran con el paciente

Aparentemente, estando sin trabajo las vías neuronales de la extremidad eliminada migraron a las zonas más cercanas (Ramachandran indica la posibilidad que siempre existían estos cruces, pero estaban neutralizados mientras existía la vía regular). Me dio la gracia el caso del paciente quien al descubrir la proyección sensorial de su mano en la cara, se alegró muchísimo por poder , por fin, rasgas su mano fantasma que le picaba muy a menudo. 

Demás decir, que todos estos estudios no fueron en vano y nuestro adorado genio dio una solución increíblemente fácil en su genialidad: usando su famosa caja de espejos, en un corto tiempo se lograba a engañar, confundir o aburrir el cerebro para que éste, finalmente, acepte que la extremidad ya no está. 

No quiero que piensen que los problemas descritos surgen necesariamente con cada paciente que enfrenta la amputación. Muchos simplemente siguen por un tiempo “olvidando” de que ya no tienen con qué tomar la taza de café, o pisar al levantarse de la cama, pero sus cerebros aceptan la situación poco a poco sin manifestar alteraciones graves. 

Les dejo un link para escuchar al mismo Dr. Ramachandran y ver su herramienta mágica para engañar al cerebro y rehabilitar a sus portadores.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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