OVULACIÒN COMO MOTOR DE LA CIVILIZACIÒN HUMANA

Muy pocos podrían discrepar que nuestra cultura y , como consecuencia, nuestras civilizaciones, actuales y pasadas, se basan, en su esencia, en el sexo, constante, permanente, incesante.  El sexo que podemos y queremos tener cada día, durante toda nuestra vida. ¿A qué se debe este deseo sexual común para la gran mayoría de las personas? Al pecado general que cometieron nuestros primeros padres. Bromeo. 

El deseo sexual de la humanidad nace en un proceso permanente de ovulaciòn femenina. Es uno de los rasgos más especiales de nuestra especie. En la mayoría de nuestros parientes mamíferos, incluso muy cercanos, la reproducción se organiza en temporadas. Para garantizar la supervivencia de los pequeños, estos deben nacer en las condiciones más favorables posible: mejor es la primavera con su clima cálido, y la abundancia de la comida. Pero las humanas estàn listas para aparearse en cualquier momento durante largos años de su vida reproductiva. Los antropólogos lo relacionan con la posiciòn jerárquica màs alta de la hembra embarazada o la con las crìas pequeñas que se observa incluso en nuestros parientes actuales, los primates. Parece que a lo largo de nuestro camino evolutivo era más conveniente ovular todo el año y estar lista para tener otro bebé una vez el anterior ya se independiza. Es comprensible, pero lo interesante de todos esto es que la concentraciòn alta, aunque fluctuante, de las hormonas sexuales de la hembra genera una respuesta similar en el macho. Somos seres altamente hormonales que significa , por supuesto, que no dejamos de pensar en sexo, y hacemos muchas cosas para tenerlo, y nuestro arte, música, literatura se tornan alrededor de este tema. Así que es comprensible, perdonable y nada pecaminoso, porque es nuestra naturaleza. Pero esta situación extrañamente favorece a nuestro cerebro: las fluctuaciones de los niveles de las hormonas sexuales son propias de las mujeres, pero incluso en ellas no son tan abismales como en los animales del apareamiento temporal, que viven un año con nivel 0, y luego por un tiempo corto se saltan hasta 100.

Nosotros, con nuestro síndrome premenstrual ni de cerca podemos imaginar què pasa con los animales en estos periodos. Bueno, compadezco, pero lo que me interesa es lo siguiente: ¿cómo sería nuestra civilización si nuestras hormonas se activaran una vez al año? Nuestro arte, nuestra ropa (¿usaríamos ropa sexy? No lo creo), nuestra literatura. Pobre Leon Tolstoi, Pobre Petrarca, pobre Nabokov, pobre pobre Choderlos de Laclos. ¿Cómo sería la música? Habrían marchas, supongo, pero no romances. ¿Cómo serían nuestras guerras? No habría violaciones ni torturas sexuales. Bueno, si tienen ideas, comentenme. 

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A parte de ser sumamente inspirador, el nivel permanentemente alto de las hormonas sexuales permite al cerebro funcionar de manera sorprendentemente efectiva ya que evitamos las alteraciones que ciegan la mente con los saltos para la reproducciòn. Aunque muy alto, nuestro nivel hormonal nunca llega a los niveles que tienen otros animales en el periodo de apareamiento. Es un factor no decisivo, pero importante para el desarrollo sobresaliente de nuestro maravilloso cerebro porque es beneficioso para la atenciòn, reflexión y autopercepciòn. ¿Qué sería de nosotros si las hembras de nuestros antepasados en algún momento no hubieran decidido ovular todos los meses? No sé, pero con toda la seguridad puedo afirmar que esta cualidad nuestra obtenida en la jungla primitiva ha sido un giro muy importante en nuestro camino hacia la era digital.

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12 comentarios

  1. “esta cualidad nuestra (Supongo que los “niveles permanentemente altos” de nuestras hormonas sexuales, lo cual creo que es impreciso) obtenida en la jungla primitiva ha sido un giro muy importante en nuestro camino hacia la era digital”, ¿Por qué, exactamente? Prefiero pensar -es mi constructo comunicológico, no hagas mucho caso- al revés: Que la era digital está remodelando nuestros sofisticados mecanismos de apareamiento (Que de vez en cuando registran violentamente esas “alteraciones que ciegan nuestra mente”). Brillante, fascinante y alucinante como siempre, Alona. Abrazote…

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    • en este tan complicado párrafo trato de decir que nuestras capacidades cognitivas se desarrollaron de manera tan impresionante que nos permitieron crear la tecnología actual gracias esta particularidad fisiológica adquirida en el pasado remoto de nuestros precursores :). y sí, en algun momento evolucionaremos para acomodarnos a los cambios surgidos estos ultimos años, pero …ufff… no será tan pronto. así que nuestro cuerpo y nuestro cerebro siguen siendo todavía los de una criatura que vive en la naturaleza. pero las potencialidades de su complejidad están reflejados en nuestros logros intelectuales. gracias por siempre estar!!! gran abrazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. Será un imaginativo ejercicio, una alta concentración de sexo cada dos o tres años, provocaría una revolución social, supongo que la mayoría del placer mental se obtendría a base de resolver ejercicios racionales y de sostener un comportamiento regido por una lógica férrea. excepto durante los periodos de fertilidad que requieren una intensa y corta luna de miel. Jajaja. Un saludo.

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