Diferencias cerebrales entre los géneros. Parte 1. Generalidades.

¿El cerebro tiene sexo? Antes de escribir este artículo, he revisado qué dice el internet sobre las diferencias cerebrales entre mujeres y hombres. ¿Por qué el internet? Porque ahora es nuestra memoria colectiva, nuestro archivo que sentimos parte orgánica de nuestro ser de misma manera que percibimos el carro que manejamos años.

El internet dice: El cerebro tiene género. Y también dice: El cerebro no tiene género. Otras alternativas no hay. Recuerdo el libro que me aclaró muchas incógnitas sobre el tema en el lejano 1991 e impulsó las indagaciones posteriores que me llevaron hoy a escribir las líneas leídas por usted, mi querido lector.  

El libro escrito por Anne Moir y David Jessel apunta directamente a la pregunta Brain sex: the difference between men and women. Posteriormente, tuve el placer de leer y escuchar a muchos científicos que desde diferentes puntos de vista estudian el cerebro humano. Entre ellos resaltan Paul Bach-y Rita, Robert Sapolsky, Vyacheslav Dubinin, Tatiyana Chernigovskaya, Andrei Kurpatov.

Ante todo, quisiera aclarar que estaré hablando sobre las investigaciones científicas sin limitarme de ser políticamente correcta. Refiero a que políticamente correcto sería decir que no existen diferencias, y aquí poner el punto final.

En diferentes momentos de nuestras vidas leemos o escuchamos la información contradictoria respecto las diferencias cerebrales entre las mujeres y hombres, pero en realidad todo se trata de ver la evolución de las investigaciones realizadas sobre esta pregunta.

Los hechos observados y estudiados indican que, durante el periodo prenatal, se forman las diferencias fisiológicas en el cerebro de las niñas y los niños. En la sexta-séptima semanas de la vida del embrión, el cerebro empieza a recibir las hormonas sexuales: la testosterona para los que van a ser niños, y los estrógenos para las futuras niñas. En este momento puede haber diferentes tipos de fallas a raíz de las cuales el desarrollo no marcha bien y nacen las personas con diversas anomalías o particularidades. Esta vez no hablaremos de las anomalías, sino de la norma.

Moir y Jessel cuentan que inicialmente el cerebro tiene la estructura femenina, es decir, bajo el efecto de las hormonas, en el cerebro de las niñas no suceden las transformaciones fundamentales, mientras en el cerebro de los niños sí.

Gracias al efecto de la testosterona, la amígdala de los niños obtiene un tamaño mayor en comparación con la de las niñas. La amígdala es una parte del cerebro que se conecta con la mayoría de las estructuras del encéfalo. Es responsable de controlar las emociones, respondiendo a los estímulos del miedo o satisfacción.

La amígdala con su estructura compleja se encuentra en el centro del sistema límbico y las funciones que cumple están relacionadas con el manejo de emociones, estructuración de la memoria, gestión del aprendizaje emocional y asociativo. Así mismo, la amígdala regula la conducta sexual y la agresividad. También tiene algunas funciones del control de procesos fisiológicos, pero las dejaremos al lado puesto que no están relacionados con el tema de hoy.

La agresión caracteriza básicamente al hombre, la respuesta al peligro de una mujer promedia es muy diferente a la respuesta del hombre. Entre huir y atacar, la mujer en la mayoría de los casos reacciona con huir.

A muchos nos enseñaron que el hemisferio izquierdo básicamente se relaciona con las capacidades verbales y el procesamiento sistemático de la información, que cuando escribimos, leemos, hablamos, usamos el hemisferio izquierdo que también controla el pensamiento lógico. El hemisferio derecho, nos explicaban, procesa la información visual, relación espacial de los objetos, su tamaño, forma y, a la vez, se responsabiliza por el pensamiento abstracto y algunas respuestas emocionales.

Estos postulados se quedaron en el siglo veinte, en parte gracias a que los instrumentos de investigación del cerebro se perfeccionaron de tal manera, que ahora podemos meter a alguien al tomógrafo y dándole tareas de más simples hasta más complejas, ver la actividad neuronal en toda su complejidad, lo cual era imposible en las décadas anteriores. Por lo tanto, los neuro-cientificos tienen actualmente la ventaja y el privilegio de estudiar el cerebro vivo.

Gracias a las investigaciones realizadas con estos equipos, podemos afirmar que la división del cerebro en diferentes áreas es muy aproximada y el funcionamiento de éstas varía dependiendo del contexto, el entorno situacional y el estado interno del individuo. Y también de su sexo.

El habla y las habilidades espaciales de las mujeres se controlan por los centros ubicados en ambos hemisferios, mientras en los cerebros masculinos la distribución es más estricta: el hemisferio derecho analiza el espacio, y el izquierdo se ocupa de la actividad verbal. Más estudios demostraron que en un cerebro femenino formado de manera normal, las funciones de los centros cerebrales no están delimitados tan estrictamente como en un cerebro masculino normal.

El componente emocional de las imágenes indiferentemente de la vía de percepción (ojo derecho u ojo izquierdo) en las mujeres se procesa de la misma manera, mientras los hombres lo pueden procesar únicamente con el hemisferio derecho – responsable el ojo izquierdo.

El cuerpo calloso, o corpus callosum, el puente que conecta los dos hemisferios cerebrales para intercambiar la información, es significativamente más grande y tiene más fibras de conexión en los cerebros femeninos en comparación con los masculinos. Lo que significa que los hemisferios del cerebro femenino intercambian la información más activamente. Las investigaciones demostraron que existe una relación directa entre la cantidad de conexiones del cuerpo calloso y la facilidad para expresar las ideas verbalmente.

De esta manera podemos ver que las mujeres tienen las capacidades naturales de determinar los matices emocionales de la voz, gestos, expresiones faciales y analizarlo mejor que pueden los hombres.  Resolviendo las tareas abstractas las mujeres también se apoyan en sus habilidades verbales como más desarrolladas y por esto fallan en comparación con los hombres quienes usan su hemisferio derecho responsable de procesar la información visual.

Las diferencias en las estructuras cerebrales determinan cómo los hombres y las mujeres resuelven los problemas y tareas de la vida. Por su puesto, se usan las habilidades más desarrolladas. Por ejemplo, la sensación del espacio es más débil en las mujeres, por lo tanto, entre ellas hay menos arquitectos o matemáticos. Hay más músicos del género bello, pero menos compositoras: el cerebro femenino controla mejor los cambios de la voz y el movimiento de las manos. Para componer la música requiere las habilidades abstractas las cuales el hemisferio derecho de los hombres hace de mejor manera.

Para no entrar en los detalles, resumimos brevemente: los cerebros femeninos y masculinos se formaron de diferente manera y trabajan distinto. Existen ventajas y desventajas de ambas formas, básicamente en el mundo moderno cuyo desarrollo es mucho más rápido que la evolución natural. Pero si veremos unos miles de años atrás, que son solo unos instantes en la escala de la evolución, podemos entender su lógica.  

Nuestros antepasados vivían en la naturaleza y cumplían con la tarea de supervivencia de la especie. Los niños al nacer de manera natural dependían de la madre más que del padre, y por lo tanto, se quedaban con ella por un largo tiempo. Los hombres se encargaban de proteger el grupo y buscar la comida o un mejor lugar para vivir, de prever ataques de los enemigos. Se trasladaban en el espacio, exploraban y, en mucho, dependían de sus habilidades individuales. El altruismo tiene sus límites determinados también por la evolución, es un tema aparte, pero lo menciono imaginando el grupo de los exploradores paleolíticos cuyo miembro está atacado por un felino enorme, por ejemplo. Más probable que los compañeros lo dejaran a morir, salvando sus propios genes para las futuras generaciones. Así que, creo, los hombres necesitaban más contar con sus propias capacidades que con el apoyo del grupo. En la situación del peligro, el hombre tenía que defenderse, porque escapar de un ataque directo de un cazador fue poco probable, y es cuando, posiblemente, ha crecido la amígdala de los hombres. Aunque son puras especulaciones mías, las diferencias de funciones cerebrales no necesariamente se formaron hace 200 mil años, más probable que son mucho más antiguas y Homo sapiens los heredó de los que habían sido sus antepasados.

Las mujeres eran más sedentarias, pero también tenían que estar atentas al entorno, dentro del grupo, alrededor del hogar llamase hogar cualquier lugar donde se quedaba el grupo por un tiempo. Tenían que proteger a los hijos y no solamente del enemigo externo que podría aparecer cuando los hombres no estaban, sino también de los miembros del grupo que podrían lastimar o matar a sus crías. Tenían que ingeniarse para encontrar la comida: en las tribus primitivas que viven en el planeta hasta ahora, se observa que los cazadores ausentan por un largo tiempo, pero casi nunca consiguen suficiente comida para abastecer el grupo por un tiempo relevante. Las tribus sobreviven gracias a las mujeres que buscan la comida en los alrededores. Podemos suponer, que nuestros antepasados estaban en la misma situación.

Así que las mujeres necesitaban desarrollar las habilidades comunicativas, empáticas, saber interactuar en el grupo y hacer las tareas en grupo ya que sus actividades eran menos peligrosas que de los hombres, pero comparablemente complejas en función a las exigencias físicas y mentales. Tenían que saber escapar en grupo, huir del ataque salvando sus crías. Si una mujer, supongamos, paleolítica, en lugar de huir, estaría defendiendo a sí misma en un enfrentamiento directo con el agresor supuesto, no podría tener control sobre la ubicación y el estado de sus crías y con seguridad las perdía.

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11 comentarios

  1. Y lo bueno de centrar tu texto en los cerebros neurotípicos es que das ideas para aceptar y entender porqué hay diferencias respecto a, por ejemplo, personas con trastorno de espectro autista. Por ejemplo, dices:
    ” … las mujeres tienen las capacidades naturales de determinar los matices emocionales de la voz, gestos, expresiones faciales y analizarlo mejor que pueden los hombres.”
    Y curiosamente es más difícil diagnosticar a mujeres con autismo de alto rendimiento en lo relativo a las capacidades sociales.
    Es curioso cómo mis reflexiones sobre sexualidad son confusas ( para los hombres al cuadrado no hay ninguna confusión ) y mi respuesta es también la de huir siempre aún teniendo planeado lo contrario. Y también estoy diagnosticado con TEA desde hace 2 años. Algo que he presentido toda la vida negándome a creerlo en los últimos 10.
    “Eccolo qua”, motivo por el que los San Fermines están repletos de hombres, los tumultos callejeros idem de lienzo, y la brutalidad persiste casi inevitablemente.

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    • la idea es vivir con el cerebro que tenemos, tratando de aceptarnos como somos. en si yo pienso que la tarea de vida, o , como algunos lo llaman , el sentido de la existencia, es , entender a si mismo. no tiene sentido intentar de hacerlo antes de 25-30 años ya que primero debe formarse nuestra corteza frontal que va a determinar quienes somos. con la edad adulta viene la capacidad de reflexión y autoconocimiento. entender a si mismo y saber como convivir con este ser, es fascinante. para los demás pueden ser extraños o incomodos nuestras particularidades, pero en nuestros mundo personales solo estamos nosotros y la idea es vivir bien y ser feliz de su unica manera posible.

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